Desmintamos mitos de la mente humana

Desmintamos mitos de la mente humana

Ya es hora de que pongamos fin a algunos de los mitos más duraderos sobre el comportamiento humano y veamos la mente tal como es.

Los mitos tienen muchos matices. Algunos son totalmente incorrectos y hay conceptos erróneos que contienen una pizca de verdad, o que en su tiempo fueron ampliamente creídos por los expertos. Algunos ganan adeptos porque prometen soluciones de tipo práctico y una fuerte dosis de autodeterminación. Muchos conceptos erróneos implican dividir a las personas en categorías discretas, distinciones artificiales que desmienten la complejidad de la mente humana.

 

3 mitos de la mente humana

Hemisferio derecho vs. hemisferio izquierdo

¿Eres creativo, propenso a los estallidos repentinos de perspicacia? ¿O quizás tu pensamiento es más deliberado y lógico? Una idea popular sugiere que el hemisferio derecho domina en los cerebros de los pensadores intuitivos, mientras que los pensadores analíticos son “de cerebro izquierdo“.

Los hemisferios derecho e izquierdo están especializados en diferentes funciones mentales. Pero la noción de que los individuos dependen más de uno u otro glosa la complejidad de la relación izquierda-derecha.

 

 

Hemisferios cerebrales

 

 

“Las diferencias mejor documentadas suelen ser sutiles”, señala el neurocientífico Stephen Kosslyn, profesor emérito de la Universidad de Harvard. En el mítico esquema cerebro izquierdo/cerebro derecho, el hemisferio izquierdo facilita el lenguaje, mientras que el derecho se encarga de la percepción. “Pero en realidad”, explica, “el lenguaje está distribuido entre los hemisferios. Al menos en las personas diestras, el hemisferio izquierdo suele utilizar mejor la gramática para producir y entender el lenguaje, mientras que el derecho es mejor para analizar el tono de voz y entender la intención”, por ejemplo, si un hablante está bromeando. Del mismo modo, la percepción implica a ambos lados del cerebro. Las investigaciones de neuroimagen han demostrado que estos procesos reclutan ambos hemisferios. La estructura y la función del cerebro varían entre los individuos, y una división izquierda-derecha es demasiado burda para captar esa variación.

Orden de nacimiento

La personalidad no depende de si alguien es el primogénito, el más joven o el hijo único.

Seguramente lo has oído desde pequeño: los primogénitos se convierten en adultos de carácter fuerte y dominante. Y como ayudantes de los padres cuando llegan los hermanos menores, los mayores se convierten en los más concienzudos. Los hermanos menores, que buscan un lugar en la familia, se convierten en experimentadores, menos conformistas y convencionales que los primogénitos. Estas son algunas de las ideas propuestas por los profesionales de la carrera de psicologia que han argumentado que los lugares que ocupan los niños en el orden jerárquico familiar tienen efectos duraderos en lo que son.

Sin embargo, apenas se han encontrado pruebas que las respalden. En 2015, psicólogos alemanes analizaron los datos de miles de personas en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania y no encontraron correlaciones significativas entre el orden de nacimiento y rasgos como la amabilidad, la conciencia o la imaginación. En otro estudio realizado ese mismo año, los psicólogos Rodica Damian y Brent Roberts solo encontraron asociaciones muy pequeñas en la mente entre el orden de nacimiento y la personalidad, y algunas de ellas contradecían teorías anteriores.

 

Cerebro femenino vs. masculino

Los cerebros y la mente de hombres y mujeres difieren en aspectos importantes.

Pocos negarán que los hombres y las mujeres difieren físicamente: aunque abundan las mujeres altas y musculosas, los hombres son, por término medio, más altos que las mujeres y tienen una fuerza de agarre mucho mayor. Pero sus cerebros y comportamientos no reflejan diferencias significativas, argumentan muchas personas, incluidos algunos psicólogos. Parece que cada vez es más habitual rechazar o restar importancia a las diferencias psicológicas entre los sexos, a pesar de las importantes pruebas científicas de que existen.

 

 

Cerebro femenino y masculino

 

 

Las mujeres tienden a tener un comportamiento más altruista y a puntuar más en ciertas medidas de empatía. Los hombres, por término medio, realizan mejor las tareas en las que rotan mentalmente un objeto, mientras que las mujeres recuerdan mejor la ubicación de los objetos. Los teóricos de la evolución postulan que las diferencias de sexo surgieron porque los homínidos masculinos y femeninos se enfrentaron a diferentes presiones reproductivas y de supervivencia.

Los hombres también son mucho más propensos a ser diagnosticados con el trastorno del espectro autista, por ejemplo, mientras que las tasas de trastornos del estado de ánimo y la enfermedad de Alzheimer son más altas entre las mujeres. Estas diferencias de sexo pueden tener importantes implicaciones para la comprensión de la mente y el tratamiento de los trastornos.

Una reciente revisión de las diferencias de sexo en la vulnerabilidad al estrés examinó los hallazgos en humanos a nivel molecular, de la mente y de comportamiento. Entre esos hallazgos, se señaló que “los chicos y las chicas, en particular los adolescentes, tuvieron respuestas diferentes al experimentar el trastorno de estrés postraumático. Las chicas presentaban síntomas de interiorización, como la autoculpabilización, y los chicos se involucraban mucho más en comportamientos de exteriorización”, como actuar de forma disruptiva.

Las diferencias de sexo también pueden ser importantes en el desarrollo de medicamentos, ya que los esfuerzos realizados en el pasado han demostrado que un fármaco probado en animales machos no funcionará necesariamente en las hembras humanas.

Nadie dice que los hombres y las mujeres sean seres completamente diferentes, pero probablemente hay más coincidencias que diferencias. ¿No crees?

 


 

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